29. sep., 2015

Drama en tres actos de Hernán Sánchez Barros

 

“El esdrújulo encanto de las flores, las ventanas y los sueños” 

Drama en tres actos de Hernán Sánchez Barros

 

 

 

 

 

 

“No nos convertimos en seres iluminados

visualizando figuras de luz,

sino volviéndonos conscientes

de nuestra propia oscuridad"

 

Carl G. Jung

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Personajes:

 

 

JUAN……...................... (Joven de 21 años, estudiante universitario)

 

ANDREA…..................... (Hermana de Juan 19 años, universitaria)

 

CONNIE……….............. (Mujer madura, ama de casa, 38 años; madre de Juan y Andrea.

También aparecerá como “Connie joven”, maquillada de 25 años)

 

TIO FELIPE…………… (Hombre de 55 años, profesor universitario, excéntrico

y llamativo. Es el hermano mayor de Connie)

 

EDUARDO……………... (Hombre de 42 años, formal, profesional, esposo de Connie)

 

ABUELO AUGUSTO…. (Hombre “mayor” de edad indefinida con aspecto místico

y misterioso; padre de Felipe y Connie)

 

ESTUDIANTE # 1……… (Hombre Joven 18 años, estudiante universitario, autoritario)

 

ESTUDIANTE # 2……… (Hombre Joven 18 años, estudiante universitario, emotivo)

 

ESTUDIANTE # 3……… (Hombre Joven 18 años, estudiante universitario, intelectual)

 

CLARA…………………..(Mujer joven 25 años, aspecto intelectual, europea)

 

MESERO…………………(Hombre de mediana edad)

 

 

Vestuario y maquillaje:

 

Normal, adecuado a cada personaje. El Abuelo aparecerá más o menos envejecido, con toga o sari blanco y turbante, cuando lo requiera el momento. Connie aparecerá como una joven de 25 años en la primera parte de la primera escena.

 

Lugar de la historia:

 

Ciudad indefinida de Latinoamérica. Se puede adaptar.

 

Tiempo:

 

Actual.

 

Lugares escénicos:

 

Bar-Restaurante, alcoba de joven de clase media, comedor de casa de clase media,

aula universitaria , limbo con una silla y ventana de flores.

 

Puesta básica:

 

El escenario se dividirá en dos partes, cuya presencia se alternará en el desarrollo de la obra, iluminando una y oscureciendo otra según requerimiento de las escenas, para crear

en cada caso dimensiones espacio-temporales diferentes. Utilería adicional: dos mesas, sillas y rótulo del Bar La Esdrújula restaurante y bar. Marco de madera ventana de 1m. x 1,50 m. con flores de papel de colores. Flores de papel de colores. Una libreta de cuero avejentada con partes quemadas. Dos mecedoras viejas. Un proyector de película super 8. Una pizarra y marcadores de colores. Cojines. Platos de comida (ensaladas, carne, refrescos; tazas de café)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACTO 1

 

Escena 1:

 

(Se ilumina una mitad del escenario. Se trata de un bar. Hay tres mesas con sus sillas, una ventana. Un cartel que dice "La Esdrújula" restaurante y bar. En una de las mesas están reunidos los Tres Estudiantes. Toman café y fuman. )

 

ESTUDIANTE #1:

(Observa el cartel del bar “La Esdrújula” y habla a sus acompañantes)

¿Se dieron cuenta que todo lo esdrújulo pone el acento en lo de atrás?

 

ESTUDIANTE #2:

¿Cómo “todo” lo esdrújulo? lo esdrújulo tiene que ver solamente con eso de

determinar en qué sílaba está acentuada la palabra; es una cuestión de la

gramática…creo yo…¿verdad?

 

 

ESTUDIANTE #1:

Eso nos quieren hacer creer los filólogos, lo gramáticos…yo descubrí que hay mucho más en el asunto. Por ejemplo; alguien que está haciendo fila para entrar a un cine, en tercer lugar, es un consumado esdrújulo.

 

 

ESTUDIANTE #3:

A mi esdrújulo me suena a algo absurdo, algo ilógico, loco…

 

ESTUDIANTE #1:

¡Exacto!, porque en todo eso el acento está puesto atrás; en lo que no es obvio; en lo que no se ve; por eso es tan atractivo y misterioso. Por ejemplo público sentado en las útimas filas de la platea es esdrújulo…

 

ESTUDIANTE #2:

 

La palabra público es esdrújula, je je.

ESTUDIANTE #1:

 

También, que nosotros estemos aquí fumando, es una típica situación esdrújula

 

ESTUDIANTE #3:

¿Por qué?

 

ESTUDIANTE #1:

(Mira el cigarrillo que esta fumando)

Porque no tendríamos que estar fumando en este lugar público,  que encima es cerrado.

 

ESTUDIANTE #2:

(Mira alrededor y apaga presuroso su cigarrillo)

¡Es cierto, que idiotas!

 

ESTUDIANTE #3:

(También apaga su cigarrillo pero lentamente)

Habría que determinar a qué lugar público y/o cerrado nos estamos refiriendo...

 

ESTUDIANTE #1:

¿Que decís?

 

ESTUDIANTE #3:

Claro...veamos estimados colegas.

 

ESTUDIANTE #2:

Sírvanos aclararnos el punto…eminencia...

 

ESTUDIANTE #3:

Como no. Ejem…El hecho de que estábamos produciendo humo tabacal,

es inobjetable.

(Los otros dos estudiantes afirman cómicamente)

Pero ete aquí, que el susodicho predio en el que se efectuaba tal deleznable

acontecimiento, dista mucho de poderse definir con preclara objetividad...

Porque, hemos de determinar primeramente, si el sitio en el que nos encontramos

es: un bar, un teatro, o un sueño de Juan...

 

ESTUDIANTE #1:

La ley aplicaría para los dos primeros casos ¿verdad?, porque que yo sepa

todavía no se legisla sobre sueños y sus derivados...

 

ESTUDIANTE #2:

Porque todavía no se ha llegado a ninguna conclusión que permita establecer

vínculo entre un enfisema de pulmón y soñar que uno fuma...aunque leí que

la mente es poderosa y que si te ponés a darle a la "maquinita" te terminas enfermando.

(hace círculos con su dedo índice sobre la sien)

 

ESTUDIANTE #1:

Si pero, dense cuenta,... Juan no está fumando en su sueño, somos nosotros...

 

ESTUDIANTE #3:

¡Vos siempre enredando las cosas!

 

ESTUDIANTE #2:

Bueno, más allá de leyes, habría que preguntarle al muchacho si le molesta ¿no?

 

ESTUDIANTE #1:

Que yo recuerde nunca vi fumar a Juan…es más nunca vi a Juan…

 

ESTUDIANTE #3:

Lo veremos pero más adelante, por supuesto.

 

ESTUDIANTE #2:

Yo no dejaría de lado la posibilidad de considerar al actor que interpretará

a Juan…

 

ESTUDIANTE #3:

¿Si es factible que fume o que no lo haga?

 

ESTUDIANTE #1:

En tal caso tendríamos que suponer que quien nos sueña es el

actor y no Juan ¿verdad?

 

ESTUDIANTE #2:

(Con tristeza)

Si solo somos un sueño, vamos a morir al despertar…

 

ESTUDIANTE #1:

Es al revés de lo que le sucede a la gente que se hace llamar “de carne

y hueso”. Ellos, según dicen, despiertan cuando mueren…

 

ESTUDIANTE #3:

O sea que no mueren, porque despiertan…y si despiertan eso supone

que están vivos; es decir que estaban muertos.

 

ESTUDIANTE #2:

Muertos vivientes…¡esos son los zoombies, viejo!…

 

ESTUDIANTE #1:

Bueno, bueno…te cuento que mucha gente que anda por ahí, casi, casi;

en cualquier momento se gradúa de “muerto viviente”

 

ESTUDIANTE #3:

Je, je, muy ocurrentes los muchachos…pero estábamos hablando de un

tema serio; un tema que puede llegar a cambiar la perspectiva de nuestra

propia vida; hasta, quizás, el punto de llegar a dejar de ser personajes… y convertirnos en

algo más, digamos…¿ más digno?

(Los estudiantes #2 y #1 se quedan mirando atónitos al #3)

 

ESTUDIANTE #1:

¡Peeeeerdón! ¿Y qué tiene de “indigno” ser un personaje?

Porque que yo sepa todo el mundo quiere reconocimiento, busca fama.

prestigio, etcétera; todos quieren ser “personajes” ¿O me equivoco?

 

ESTUDIANTE #2:

Tiene razón el número Uno. Aparte vos no sos quien para decirnos esas cosas

y rebajarnos queriéndonos confundir con tu dialética de cafetín…

(mira el rótulo del local)

…de cafetín esdrújulo…

 

ESTUDIANTE #3:

Ven lo que les digo…a este

(señalando al Estudiante#1)

le decís “el Uno”, y vos sos “el Dos” y yo soy “el Tres”…¡Pero no tenemos

nombre! Somos personajes sin nombre.

 

ESTUDIANTE #1:

Estás equivocado, esos son nuestros nombres; que no te gusten es otra

cosa. A mí me gusta mi nombre. ¿A vos “Dos”?

 

ESTUDIANTE #2:

Yo no tengo problema…Dos…Suena bien Dos…

 

ESTUDIANTE #3:

A mí me hubiera gustado llamarme “Cien”…ó “Mil”…esa es la verdad…

 

ESTUDIANTE #1:

(Acercándose al Estudiante #3 con calculada petulancia)

Ah mi amigo…hubiera empezado por ahí…creo, con todo respeto, que

su problema es de baja autoestima…pero entonces  ¿Qué debiera sentir

yo? imagínese. “el número Uno”… (ufanándose)

(Los Estudiantes #2 y #3 miran con recelo y reproche al #1 que comienza a festejar la broma. Lo van a agarrar pero el #1 le señala hacia la puerta del local.)

Hey, era una broma… ¡miren viene gente, que digo gente!, no querrán que

se arruine el sueño de Juan…démosle chance…de pronto ahora viene la

parte erótica del sueño ¡A picarón este Juancito! Miren, miren…

 

(El #2 y el #3 se detienen y ponen atención a dos mujeres que entran a escena)

(Las mujeres son Connie joven, y Clara. Se las ve serias. Se sientan.

Entra un mesero. Ellas piden café. Los tres estudiantes vuelven a mirar a las mujeres

y luego siguen en lo suyo)

 

CONNIE:

Mirá; es el peso de lo que no somos es lo que crea el vacío.

 

CLARA:

¿Solo por eso te negás a aceptar la tarea de buscar ser feliz?

 

CONNIE:

Ese es precisamente el problema, o por lo menos para mí;

¿Por qué ser feliz tiene que ser un trabajo, una tarea, como decís?

Yo no tengo, nunca tuve, paciencia para dedicarme a buscar ser feliz.

Para mi la felicidad significaba la continuación natural de lo que ya era, nada mas,

Digo nada más por la simplicidad, no por que lo considere algo sin valor;

en todo caso era algo esperable; incluso más que deseable, lo deseable

era algo distinto...tenía que ver con lo imposible, pero ser feliz no estaba

dentro de esa categoría, ser feliz era lo previsible, lo obvio...¿Entendés que

confuso fue para mí encontrarme sin esa parte del camino que tenía que

prolongarse como algo totalmente normal delante de mis pasos?

Nada podía reemplazar lo que no tenía reemplazo, nada. Como si un pájaro

al salir a volar un día, ya no encontrara el aire...

 

 

CLARA:

¿Pero vos no te casaste para volar sobre el abismo? Vos te casaste

para poder aterrizar, vos te casaste para no sufrir el miedo que se te

hizo insoportable.

 

CONNIE:

¿Así se ve desde afuera no?

 

CLARA:

Mas o menos.

 

CONNIE:

Como todo el mundo...Pero yo no quería ser como todo el mundo.

( Se acerca al rostro de Clara y la mira)

Mírame a los ojos...¿qué ves?, decime, ¿aué ves en ellos?

Y no quiero que me digas que ves lo que yo veo,  aunque sea cierto,

necesito que leas en ellos otro mensaje aparte del que pueda reflejarte.

 

CLARA:

(Mira con intensidad los ojos de Connie)

Veo la madre que yo no quice ser...te tengo que ver en mí aunque

sean tus ojos querida Connie; tu drama es mi drama al revés ¿Que mejor

madre para Juan?

(Entra el mesero que les deja dos tazas de café)

 

CONNIE:

Yo tengo como un tatuaje del lado de adentro de la piel. Es algo que solo

los sueños te dibujan cuando pasas demasiadas veces por un mismo

lugar y ya no lo podés recordar; tantas cosas que soñamos sin darnos la

oportunidad de saber para qué

 

 

CLARA:

¿Cómo es ese tatuaje?

 

CONNIE:

(Mira a Clara con asombro)

Pero....¿Cómo...no era que vos nos sabias hablar español?

 

CLARA:

Si, es cierto; además te entiendo perfectamente y no me estás hablando

en francés...debe ser que en los sueños hay un solo idioma...

 

 

CONNIE:

El lenguaje de los sueños...

 

CLARA:

El tatuaje de los sueños...

 

CONNIE:

¿Que decís?

 

CLARA:

Yo creo que los sueños nos dejan una forma, un diseño; una especie

de rostro que no es el nuestro y que después, con el paso de los minutos

se va convirtiendo en algo más parecido a la foto de tu cédula de identidad.

 

CONNIE:

Ese es otro tipo de dibujo...el mío es algo mas permanente. Si yo

pudiera desprenderme de ese dibujo que me fue atrapando desde la infancia;

si pudiera entender porque necesito estar aquí, tomando este café con vos;

alguien a quien apenas conozco y que sin embargo cambió, o va a cambiar

mi vida para siempre…a veces ese tatuaje del que te hablo, es como mi

geografía. Un mundo interior lleno de recovecos, un mundo con valles, montañas

y mares; con ciudades y gente, con mares y playas llenos de soledad y de

belleza, una belleza a la que mi mano no tiene acceso; una belleza que puedo

ver en los otros…incluso en vos, pero es imposible reconocer en mí.

 

CLARA:

Connie, querida; vos sabés que mi paso por esta historia es efímero; pero

quizás este breve momento de vida que el sueño me concede, pueda servirnos

a ambas para comprender mejor nuestros papeles…

(De pronto cambia de actitud. Se relaja, mueve el cuello y se dirige a Connie con

total confianza)

¿Y que tal, que te pareció?

(Connie saca unas hojas de su cartera, Clara las toma de una silla vacía,

ambas leen  mientras dialogan)

 

CONNIE:

Creo que te saltaste una línea, pero ni se notó…aca, cuando decís

“Yo creo que los sueños nos dejan una forma, un diseño; una especie

rostro que no es el nuestro y que después, con el paso de los minutos

se va convirtiendo en algo más parecido a la foto de tu cédula de identidad”,

Te faltó: “Un retrato que nunca se quiere mostrar, salvo a los burócratas o

los policías, gente para la que de todas formas siempre serás despreciable”

 

CLARA:

Si, tenés razón. ¿Pero decís que ni se notó?

 

CONNIE:

No, no se notó…pero es una frase fuerte…aparte es cierto, la bendita foto de

la cédula para ser una buena foto de cédula, tiene que ser tu peor foto, sino no sirve.

(Ambas mujeres se ríen festejando la ocurrencia y ponen caras)

 

CLARA:

Sabés… hay veces que quisiera ser Clara todo el tiempo;

esa mujer “efímera”

 

ESTUDIANTE #2:

¿Escucharon?

 

ESTUDIANTE #1:

¿Qué?

 

ESTUDIANTE #2:

Clara dijo “efímera”, ya empezaron a aparecer “las esdrújulas”…

 

ESTUDIANTE# 3:

Bueno, Juan empieza a despertarse…si está “soñándonos”,

es probable que nosotros, cual “murciélagos” “anónimos”, apodados

con “números”;  y esas chicas tan “cómicas” o “cínicas”, nos “convirtiéramos”

en “prolegómenos” de “tácitos”  “cálculos”, “desmayándonos” hasta volver

a aparecer…

 

(Los estudiantes, que se han puesto a escuchar a las dos mujeres, comienzan a levantarsede sus asientos y rodean su mesa. Connie advirtiéndolo, interrumpe la conversacióny le hace un gesto a Clara. Suena un tango. Las dos mujeres se incorporan rápidamente, tomana dos de los estudiantes y comienzan a bailar. El tercer estudiante, desconcertado toma almesero que entraba en ese momento y también baila con el. Apagón sobre esta escena.)

 

(Luz sobre la derecha del escenario. Alcoba de Juan. Una cama vista de manera lateral, una silla, un escritorio pequeño, una lámpara. Juan está sentado en la cama, leyendo en voz alta un viejo diario con tapas de cuero negro, algo chamuscado)

 

JUAN:

“Yo quería convertir la ventana en una posibilidad para llegar al sueño; no a ese  jardín imperturbable en el que desde hace años llegan los mismos actores de todo eso que parece que se mueve: el viento, por supuesto; los pájaros, que nunca me miraron; las nubes, que siempre miré y siempre encontré más viejas; y las pequeñas cosas que se repiten, como los insectos que resumo en un conglomerado indiferenciado de hormigas, abejas, mariposas, moscas y mosquitos; no incluyo aquí a los grillos porque ellos son solamente el sonido del insomnio, (dudo mucho de su real existencia). También están las hojas, las ramitas secas, el polvo que transforma el color de los muros y la lluvia que los obliga a regresar a su tristeza original. El paisaje del sueño es diferente. Allí no habitan las cosas como si todo hubiese sido hecho para ellas, no. En el sueño, el fondo y la figura no cumplen ciertamente con las leyes que excluyen naturalmente lo que en ellas se deposita. Nunca supe bien que hay en el horizonte de los sueños; creo que nada; o quizás, el límite de la pupila, el párpado cuya función de telón, separa la realidad de manera terminante. Sin embargo cada vez que empujo la aventura hacia el final, se precipita el despertar. Creo que cuando logre la continuidad, sabré lo que es la muerte “el sueño, esa pequeña muerte”, reza el dicho; pero ¿qué muere en el sueño?, ¿uno,… ó lo que le rodea?...

 

(Entra Andrea interrumpiendo)

 

ANDREA:

(A Juan)

¿Qué lees?

 

JUAN:

(Absorto, no levanta la vista de la lectura

…no se…

 

ANDREA:

¿No sabés lo que lees?

 

JUAN:

(Vuelve a la realidad, ahora mira a Andrea)

No,… quiero decir...sí;… es algo que escribió el abuelo.

Lo que no se es qué es, ó para quién, ó para qué lo escribió…

 

ANDREA:

(Se acerca a Juan, trata de leer en el cuaderno)

¿Y qué dice?

 

JUAN:

Habla de los sueños, pero es un poco extraño; usa un lenguaje

poético, creo…

 

ANDREA:

…sueños…poesía…

 

(Se hace la “boba”, de pronto se pone seria. Se sienta en la cama y mira la “nada”)

…cuando era chica esas cosas estaban en el aire; era como si

viviera rodeada de ensoñaciones, y todo tenía algo de poético…

¿como te explico?

 

JUAN:

(La mira)

Te entiendo…

(Vuelve a llevar la vista a la página que leía)

 

ANDREA:

…ahora las cosas tienen solo sombra. En esa época a todo lo acompañaba

la poesía, no podía sentir a algo o a alguien sin ese halo…sin esa bruma

luminosa que las vestía y….

 

JUAN:

(Deja de leer y mira a Andrea extrañado)

¿Qué decís?, ¿Cómo “bruma luminosa”?

 

ANDREA:

(Vuelve a la realidad, mira a Juan)

No se,… me salió…”bruma luminosa”…

(Ambos se miran extrañados)

 

JUAN:

El abuelo creía que se podía ir hacia los sueños como por una ventana,

…escuchá lo que escribió:

(Vuelve a leer)

“Yo se que estamos en un mundo cuya realidad es cuestionable. Se que al

bajar los párpados avanza hacia nuestro interior otro mundo y nos convertimos

en algo que contiene a todo lo demás..

(Juan y Andrea se miran sorprendidos por un instante)

 

ANDREA:

¿Qué quiere decir?

 

JUAN:

No se…

 

ANDREA:

Seguí leyendo, dale…

 

JUAN:

(Retoma la lectura)

…”desde el día en que decidí que la revolución ya no era posible y que no quería

estar más aquí, supe que tenía  tres salidas posibles: pegarme un tiro;

viajar sin parar; ó “la ventana”. La  primera salida seguro que me llevaba

a otro lugar, pero si me  arrepentía no iba a poder volver…ó por lo menos tendría

que esperar hasta la próxima encarnación,…la segunda, requería

de dinero, y yo ya no quería depender de eso...y la tercera me planteaba el reto

de que yo no era hasta ese momento, alguien preparado para…,

Aca la hoja está quemada, pero se alcanza a leer una fecha:

“23 de abril de 1977

(A Andrea)

¿En que año nos contó mamá que el abuelo se fue?

 

ANDREA:

Sí, por esos años, creo yo …¿Y a donde se fue?

 

JUAN:

Al África… o al Oriente ¿Te imaginás dejar todo y lanzarte a la aventura

por esos lugares? Debió ser increíble…sabemos tan poco del Abuelo… a veces

creo que es injusto que nos hayan ocultado su vida, sus andanzas; esos viajes

llenos de historias, de lugares desconocidos, de lugares donde no se sabe qué

que ni a quién te vas a encontrar…

 

ANDREA:

Yo creo que se fue a la guerra, o a alguna revolución. En ese tiempo había

revoluciones por todas partes. ¿Qué miedo no?

 

JUAN:

A mí no me hubiera dado miedo. Yo seguro que me apuntaba a ir a algún

país lejano con el Abuelo; meterme en la selva, tomar agua de las hojas

de un banano, caminar por la noche,…

 

ANDREA:

Si claro, comer insectos…justo vos que sos tan delicadito con la comida.

 

JUAN:

Es distinto Ándre, ahí el “espíritu  revolucionario” te transforma, ya no sos

el mismo; te salen fuerzas del alma, te volvés un combatiente por la libertad.

(Entra Connie, la madre. Se nota que viene de la calle, un poco cansada)

 

CONNIE:

Hola…¿En qué andan?

(Mira el diario del Abuelo en las manos de Juan)…

¿Leyendo el diario del abuelo?

(Se sienta en la silla)

 

ANDREA:

(A Connie)

Si…a Juancito ya le está afectando su lectura…quiere ir a comer insectos

a la selva…¿vos lo leíste mamá?

 

CONNIE:

No. Ni yo ni tu abuela quisimos enterarnos de las razones de lo que

él mismo nos dijo antes de irse.

 

JUAN:

¿Qué, que se iba a una guerra, o a la aventura…?

¿Qué les dijo el abuelo?, ¿Por qué tanto misterio como si fuera a pasar algo

o hubiera un tabú, una maldición o algo así?…

No sé; yo no lo conocí pero a mí me parecía genial el viejo…

 

CONNIE:

Yo era chiquita pero me acuerdo bien. El dijo que tenía que hacer algo de

lo que nosotras no entenderíamos por más que tratara de explicarnos; o sea

que no nos dijo nada y encima la remató dándonos a entender que éramos

un par de bobas…

 

ANDREA:

¿Y el cuento de la filmación?, ¿La película que le mandó al tío Felipe?

¿Qué fue todo eso mamá?

 

JUAN:

Incluso el tío Felipe dice que lo vio…

 

CONNIE:

Ustedes ya saben como es Felipe; el dice que lo vio en un sueño que tuvo,

que entonces así supo que el abuelo estaba muerto y que llegó a

despedirse. Pero tengan en cuenta que el Tío tiene sus creencias; que yo

respeto,… peeeero…no comparto. Evidentemente, je…

 

JUAN:

¿Y la película?

 

CONNIE:

La famosa película yo nunca la vi. Era una “super 8” filmada en Bombay

en los años setentas y, según tu papá, aparecía un tipo con turbante

y barba hablando con otros, que sonreía como el abuelo; nada más. Nadie

sabe como llegó eso hasta la casa de Felipe, ni quien la mando…incluso el

mata-sellos era de 1981, enviado desde una oficina postal de Amberes…

 

 

JUAN:

¿O sea que papá la vio?

 

CONNIE:

(Sorprendida)

¿A quién?

 

JUAN:

(Sin entender la reacción de Connie)

A la película…¿De qué estamos hablando?

 

CONNIE:

(“Safándose”)

No, si, claro, je…me confundí…

 

ANDREA:

¿Y que decía, o que hacía “ese tipo” en la película?

 

CONNIE:

No lo se. Si era tu abuelo seguramente se hubiera puesto a dar un

discurso,  aprovechando que estaba delante de una cámara, el era muy afecto

a esas cosas; a no ser que cambiara de manera radical…en todo caso

preguntale  al tío Felipe.

 

JUAN:

Yo creo que en nuestra familia somos todos un poco raros…digo…como

el abuelo…

 

CONNIE:

¿Y eso por qué?

 

JUAN:

Porque el abuelo hacia cosas que la mayoría de la gente no hace.

 

ANDREA:

¿Y nosotros? Yo no veo que hagamos algo muy diferente a lo que hace

la mayoría de la gente.

 

CONNIE:

(A Andrea)

No te metas Andrea

(A Juan)

¿Qué querés decir con que somos “raros”, Juan?

 

JUAN:

¿Querés que improvice?

 

CONNIE:

(Mira al público por un instante inquieta y luego continua el diálogo, mientras va saliendo de la habitación)

Bueno, bueno…te repito, anda y preguntale al tío Felipe…

 

JUAN:

(A Andrea)

Ves…le pregunto si papá vió la película del Abuelo y ¡Puf ! por arte

de magia mamá desaparece sin contestar…

 

(Apagón. Fin de la 1era Escena del 1er. Acto)

 

 

 

ACTO 1

 

Escena 2:

 

(La escena se desarrolla en un aula universitaria. La clase acaba de terminar. Se ve al Tío Felipe en su escritorio y los tres últimos estudiantes saliendo del aula. El Tío Felipe se incorpora de su asiento y comienza guardar papeles en su maletín. Entran Andrea y Juan.)

 

ANDREA:

¡Hola Tío!...

 

FELIPE:

¡Hola…que sorpresa verlos por aquí!

 

JUAN:

Si no es así no te podemos localizar, Tío…

 

FELIPE:

Eh…no exageren…

 

ANDREA:

Si tuvieras teléfono nos pudiéramos ver más seguido…¿No crees?

 

FELIPE:

Si tuviera teléfono no pudiera vivir tranquilo…no lo digo por ustedes,

entiéndanme, pero es que la gente se ha vuelto adicta al teléfono…mejor uno

en el siglo 19, como me decía el abuelo (lo imita) “Vos tenés costumbres que

no  son de este siglo” me decía,… je…y yo creía que lo decía porque mis ideas

eran de avanzada…

 

JUAN :

Tío, precisamente del abuelo queremos que nos hables,…por eso vinimos…

 

ANDREA:

Bueno, por eso y porque hace rato que no te veíamos y queríamos saber de vos.

 

FELIPE:

Ya veo. Miren; yo tengo otra clase en esta misma aula en media hora, si les

parece nos  ponemos cómodos y charlamos aquí .

(Juan y Andrea asienten gestualmente)

 

JUAN:

(Bromista)

Eso tío, danos una clase de “abuelología comparada”

 

FELIPE:

Aja,…¿ y comparada con qué?

 

ANDREA:

Y, con lo que debería ser un abuelo “normal” ¿No?

 

FELIPE:

¿Y que les hace pensar que Don Augusto Zimblix no era normal?

Aparte, ¿Qué es normal?...¿Lo que la mayoría hace, o siente, o piensa?

 

JUAN:

Y bueno…así te das cuenta que pertenecés a algo ¿No?

 

FELIPE:

Si claro, pagando el precio de dejar de ser vos mismo…¿No es un precio muy

alto para sentirte parte de “algo”?

 

ANDREA:

Volviendo al tema; vos sabés de lo que hablamos tío…los rumores

familiares sobre el abuelo…etcétera, etcétera…

 

JUAN:

Son más que rumores, Tío Felipe. Por ejemplo lo que dice en su diario…

 

FELIPE:

(Sorprendido y preocupado)

¿Leíste su diario?

 

ANDREA:

Y lo de la película tampoco está muy claro. Para mi es como un mito.

 

JUAN:

¿Tío, vos sabés si mi papá vio esa película?

 

FELIPE:

…¿Leyeron el diario de viaje?

 

JUAN:

(Hablando para sí mismo)

Otro que no quiere hablar del tema…

Si tío yo lo estoy leyendo…¡Y que viaje!...Je, je…

 

FELIPE:

¿Y de donde sacaron el diario de papá?...digo, ¿eso no se había perdido

en el incendio de la torre?

 

ANDREA:

¿Mamá no te contó?

 

FELIPE:

¿Qué cosa?

 

ANDREA:

Mamá nos dijo que los bomberos devolvieron lo poco que rescataron: pedazos

de quien sabe qué; nada entero, nada quedó; pero sí había una cajita de

hierro  donde estaban algunas cartas, cuentas, y tres libretas; una de ellas era

un diario, el bendito diario del abuelo…

 

JUAN:

Je, la caja negra del Abuelo...El diario está medio chamuscado pero legible

aún. Todavía se conserva parte de la tapa de cuero y algunas ilustraciones viejas.

Tiene una marca en francés con un logotipo del fabricante.

 

FELIPE:

Si, eran libretas muy hermosas que le enviaban desde Bélgica…¿Y qué hicieron

con el diario?

 

ANDREA:

(Señalando a Juan)

Este se lo apropió…solo lo lee él; y encima dice que es

la herencia del abuelo por ser su único nieto varón,…¡machista!….

 

JUAN:

Nada de machista…es por lo del primogénito y todo eso ¿Verdad tío?

 

FELIPE:

No digas tonterías…y si es por eso el heredero por derecho soy yo…

Bah, eso no importa…

(Se abstrae, piensa un instante)

Ahora entiendo…

(Vuelve)

¿Y que quieren saber exactamente?

 

JUAN:

Mira tío; el abuelo escribe de manera coherente hasta un punto…

 

FELIPE:

El diría “racionalmente” en vez de coherente, como decís…

Para él la coherencia era otra cosa; tenía que ver con la verdad que uno es capaz

de aceptar y vivir…

 

JUAN:

De acuerdo; digamos que  fue “racional” durante las primera ocho páginas

del diario, después empieza a escribir de una manera…medio alucinante….

 

FELIPE:

Poética…poética…,así también lo diría él , “escritura poética”, no alucinante,

como decís, aunque a veces lo poético y lo alucinante crucen sus caminos y

se confundan un poco…

 

ANDREA:

Si, pero lo interesante, ó lo raro,…lo misterioso…

 

FELIPE:

(Poniendo más atención a Andrea)

…interesante y misterioso se llevan

bien…pero, seguí, por favor…

 

ANDREA:

Lo raro, te decía, es que empieza a plantear una forma de salir de la realidad

a través de una ventana; pero una ventana,…no se, como “mágica”, por decirlo

de alguna manera, ¿Vos sabés algo de eso, tío?

 

FELIPE:

La ventana…je… su famosa ventana…

 

(Apagón sobre esta escena. La luz ilumina ahora el lado izquierdo del escenario.

Hay un hombre de mediana edad sentado; es el Abuelo. Da la espalda a la platea y observa inmóvil el marco de una ventana decorada de flores naturales, que cuelga en el foro de un hilo invisible)

 

ABUELO:

(Serio, ceremonial; luego casi en trance)

Todavía no me vence el cansancio…Ahí está el sol…llano,… para mostrarnos

la espalda alta y negra de las cosas que construye lo que nos rodea. Durante

la noche todo era una substancia inapelable. Siquiera las luces y los ojos se

entendian; pero han crecido los distingos; los árboles, las cosas, las montañas;

todo pierde la unidad absoluta de la sombra y ahora empieza a arrugarse el paisaje.

(Se incorpora lentamente mientras sigue hablando y se va acercando a  la ventana)…

La oscuridad todavía se refugia tras la altura que puede, mientras la cara de todo

lo sorprendido por la luz, mira absorto el movimiento de la mañana.

Los pájaros y los motores lo saben antes de que suceda; también la herencia

insomne de mi oficio cuando me precipito en los abismos de un tiempo sin

destino; vertical; como un solo y prolongado peso sobre el mundo…La sombra

atrapa el alma y la endereza; la sombra se refugia también en la médula del aire,

se aquieta, se esconde, casi muere…ahora somos reyes ardientes de efímeras

coronas decadentes, para que luego, la languidez de una hora desolada, destruya

nuestro sueño…La luz no se sostiene y baja a pique por paredes, mejillas

y cortezas. En el fondo del mar la arena brilla y se convierte en un espejo

sinuoso donde el fuego no crepita; recta vida que baja…

también se eleva la muerte de las pequeñas realidades pulverizadas…

(Queda en la ventana, apagón).

(Se ilumina la escena en el aula. Felipe, Andrea y Juan siguen hablando)

 

FELIPE:

..Papá…su abuelo Augusto, era una persona muy sensible…

¿Cómo les explico…?

(Felipe mira a Andrea y a Juan, y ellos lo miran)

El empezó a preguntar desde muy chico por todo lo que le rodeaba…

pero como lo que le rodeaba no era precisamente sus juguetes, las personas

de la casa, o los árboles del jardín; la cosa fue diferente. Por ejemplo el abuelo,

a la hora de comer, se quedaba mirando el plato de sopa hasta que se le

enfriaba, y después decía “ Ya van quedando pocos elefantes en la India…” La

bisabuela Matilde lanzaba una carcajada y le recalentaba la sopa; pero a

Don Eulalio, el bisabuelo, la cosa no le gustaba nada y empezaba a creer que

Augustito estaba fuera de sus cabales…después empezó con lo de la carne…

 

JUAN:

¿Cómo?, ¿Desde tan chiquito se hizo vegetariano? No lo puedo creer.

 

FELIPE:

Si…cada vez que Matilde le daba un plato que tenía carne, él lloraba…

Lloraba tanto que después la comida ya no servía, de tan aguachenta…

Cuando Don Eulalio, con infinita paciencia le preguntó porque lloraba cuando

le servían carne, Augusto lo miró de manera incomprensible y le dijo entre

sollozos que cómo podía comerse esos animalitos tan lindos, si lo que él

hubiera querido era tenerlos en su patio para jugar con ellos todo el día

y cuidarlos durante la noche…Desde esa vez, nunca más volvieron a servirle

carne ni a comerla delante de él. Todos habían quedado conmovidos con

las palabras y la sensibilidad de ese extraño niño…

(Todos se quedan absortos un momento. Juan rompe el silencio y pregunta a Felipe)

 

JUAN:

Tío…¿qué buscaba el abuelo?...y ¿qué encontró?...¿qué era esa ventana?

(Suena un timbre afuera. Comienzan a entrar los estudiantes parloteando)

 

FELIPE:

¿Qué encontró?...no lo se; pero lo que buscaba…

 

(Mira alrededor. Se interrumpe y asume otra postura)

Bueno , creo que se tienen que ir. Saludos a Connie

…díganle a su mamá que un día de estos aparezco por la casa…

chau…chau…

 

JUAN y ANDREA:

(Saliendo)

…Chau tío..chau…

 

(Apagón. Final de la 2da. Escena del 1er.Acto)

 

 

 

 

ACTO 1

 

Escena 3

 

(Iluminación sobre la izquierda. Vuelve a verse la ventana de flores. Ahora también hay flores y pétalos esparcidos. Augusto está de espaldas pero del otro lado de la ventana. Viste una especie de sari y lleva un turbante anaranjado. Lo vemos repetir un movimiento: se arrodilla con las palmas hacia el frente y baja la cabeza hasta el suelo. Apagón y se ilumina el sector de la derecha. Es la alcoba de Juan. Vemos a Juan durmiendo en su cama. De pronto, casi al mismo tiempo que cuando la luz se enciende, Juan se despierta sobresaltado. Se escuchan golpes en la puerta de la alcoba. La voz de Andrea llega desde afuera.)

 

ANDREA:

Juan…¿Se puede?

 

JUAN:

Si…pasá…

(Andrea entra)

 

ANDREA:

¿Vamos a ir al centro?

 

JUAN:

Sí…¿Sabés que soñé con el abuelo?

 

ANDREA:

¿En serio?, contame, dale…

(Se sienta en el borde de la cama)

 

JUAN:

Había traspasado la ventana…tenía el turbante ese con el que dicen que

aparecía en  la película…

 

ANDREA:

¿Hablaste con él?

 

JUAN:

No…pero me sentí lleno de…no se, como de una especie de ¿paz?...si, creo que sentí eso…

 

ANDREA:

¿Cómo “lleno de paz”?

 

JUAN:

Si, como que ya nada me importaba…

 

ANDREA:

¿Cómo qué?

 

JUAN:

(Se acerca a Andrea)

…Como que no me importa lo que piense el público de este teatro;

(Lanza una mirada confusa a la platea y después mira a Andrea pero

con una expresión “fuera del personaje”)

Yo ya no quiero ser tu hermano; no soporto ser ese personaje ó que vos

seas Andrea…

(La abraza. Andrea aterrada mira al público llena de incomodidad)

 

ANDREA:

Pero…

(En voz más baja y ya fuera del personaje. Le habla al actor, no a Juan)

¿Vos te volviste… loco?

 

JUAN:

Yo estoy enamorado de vos Liliana…, no te puedo querer como hermano.

¿Me entendés?

 

ANDREA:

(Muy confundida y saliendo del escenario con paso rápido)

No, no, …esto está mal…

(Sale por derecha)

 

JUAN:

(Sigue a Andrea con la mirada; luego mira a la platea con consternación; enseguida voltea la cabeza hacia su izquierda)

 

(Apagón)

(Luz sobre el lado izquierdo del escenario; se ve al abuelo, sentado y dando la espalda

al público, habla)

 

ABUELO:

El tiempo…la realidad… quien sos vos… todo es una ilusión… Juan…

(Apagón)

(Se vuelve a iluminar el lado derecho del foro. Otra vez se repite la escena del

despertar de Juan)

 

(Golpes en la puerta)

 

ANDREA:

Juan…¿Se puede?

 

JUAN:

(Se incorpora sobresaltado, mira alrededor; pasa la confusión)

Si…pasa…

(Andrea entra)

 

ANDREA:

¿Vamos a ir al centro?

 

JUAN:

Si…si…

(Se le queda mirando a Andrea: él sabe que sucedió algo fuera de lo común, ella no; ella repite su actuación de manera idéntica)

 

ANDREA:

¿Ahora ó dentro de cuanto?

 

JUAN:

Me ducho y desayunamos en el Centro…

 

ANDREA:

¿En eso habíamos quedado, no?

 

JUAN:

Andrea…sabés que soñé algo raro con el abuelo…y con vos también;

y yo no era yo…o tal vez era otro yo, no se…

 

ANDREA:

No te entiendo nada, pero tenés que evitar obsesionarte con el tema

del  abuelo…bueno, dale, apurate así podemos pasar por la librería.

 

JUAN:

Si, ya voy…

(Sale Andrea)

(Juan coge el diario del abuelo y lee)

El tiempo , la realidad, todo es una ilusión

(Juan se asombra. Sigue leyendo)

“Ilus”, palabra del griego antiguo que significa barro…¿Si fuimos creados de

barro, entonces somos solo una ilusión?. Qué queda detrás de cada

pensamiento que apenas puede recoger las palabras, como si fueran los

cadáveres de pájaros efímeros…

(Levanta la mirada y habla como pensando en vos alta.)

Que hermosas suenan las esdrújulas…

( No se sabe si repite lo que leyó o es Juan reflexionando.

Habla marcando los acentos)

Cadáveres… de pájaros… efímeros…

(Vuelve con la mirada al diario)

…esos fénix que sólo la obsesión hace regresar a la vida, para condenarlos

y condenarnos en una jaula insidiosa que llamamos memoria…”

 

(Golpean la puerta)

 

JUAN:

(Deja de leer y le habla a la puerta)

Si…ya voy Andrea, ya voy…

(Se abre la puerta y entra el tío Felipe sonriente)

 

FELIPE:

No, no soy Andrea

(Dirige la mirada hacia el diario con cierta desconfianza)

…y tenés que dejar de leer ese diario…si querés llegar a viejo…

 

JUAN:

El abuelo era muy profundo ¿No?

 

FELIPE:

Si…, tanto que probablemente un día tropezó y se fue para adentro…

 

JUAN:

¿Y que?, ¿vos pensás que a mi me va a pasar lo mismo?

(Felipe gira hacia la platea y empieza a mirar con gesto de asombro; aguza la vista para intentar ver, quizás la cara de la gente)

 

FELIPE:

Viste…

 

JUAN:

¿Qué cosa?

 

FELIPE:

Toda esta gente, sentada…mirándonos…

 

JUAN:

Ahí hay una pared tío.

 

FELIPE:

No, ahí vos ves una pared…ahí vos querés ver una pared…

o tenés que ver una pared…

 

JUAN:

¿Y vos ves gente?... ¿Es una metáfora o me querés explicar algo?

 

FELIPE:

(Regresa la mirada a Juan)

No, no,… tenés razón…

(Vuelve a mirar a la platea)

Tanto silencio que hacen…tanta pregunta sin responder…

 

JUAN:

Si, como hablarle a la pared tío…claro…

(Juan no le hace caso a Felipe y vuelve a su lectura)

(Felipe queda mirando a un horizonte en la platea, se acerca un poco al proscenio)

 

FELIPE:

Ellos y ellas también son una pared; una pared porque vivimos de

lo que piensan y sienten, que es algo que no pensamos ni

sentimos nosotros, nosotros que fuimos pensados y sentidos, al fin, creados por

el que escribió esta historia…

(Baja la mirada, la pone sobre la platea y le habla al público)

¿Cuál es la diferencia? Nosotros estamos aquí porque fuimos, o somos,

el producto de la imaginación de alguien…

(Se sonríe)

¿Y ustedes acaso no?... Ja, ja ,ja,…

(“Pierde” el personaje. Ahora habla seriamente. Es el actor hablando)

¿No se han dado cuenta que “actuar” de público es terriblemente más

dramático que ser actor?...¿Ustedes creen que son más reales por estar más

engañados que nosotros, mirándonos?

 

JUAN:

(Sin dejar de leer el diario)

(Para si mismo)

Público…dramático…mirándonos…otra vez las esdrújulas

¿Por qué serán tan bellas?

(Se dirige a Felipe)

Tío; con todo respeto, pero yo no creo que la pared le vaya a

responder…más si le dice esas cosas…acuérdese que las paredes oyen

y de pronto…

 

FELIPE

(Recordando, mira al cenit y exclama)

“Mil flores de plástico no hacen de un desierto un jardín, mil caras vacías

no llenan una sala vacía”…ahhh, querido Fritz…

(Gira y mira a Juan)

Juancito: no sigas metiéndote. Mirá; toda pared que se respete…

(Echa una mirada a la platea)

…suplica una ventana.

(Se acerca a Juan)

Y ya cerrá ese diario por favor, sino todo se acaba aquí…

(Asustado Juan cierra el diario)

(Felipe toma por los hombros a Juan y le habla)

 

FELIPE:

Ahora tenemos que recuperar el centro, centrarnos…centrarnos,

volver al centro Juancito…¿Entendés?

(Entra Andrea)

 

ANDREA:

(Saluda al Tío Felipe y luego se dirige a Juan)

Hola tío… ¿Y Juan?, ¿Nos vamos al centro?

(Juan y el tío Felipe se miran  atónitos y lanzan una gran carcajada)

 

ANDREA:

¿Qué les pasa a ustedes?

 

JUAN:

(Entre risas)

Nada, nada…

 

ANDREA:

(Aburrida)

Ustedes dos son iguales…tal para cual…

 

FELIPE:

(Se sorprende con incomodidad, disimula, sonríe)

Bueno…vamos, vamos que los acompaño…

 

 

(Telón. Fin del primer acto)

 

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ACTO 2

 

Escena 1:

 

(Abre telón. Luz sobre el lado derecho. Es el aula universitaria. Felipe habla con sus alumnos.)

 

FELIPE:

…claro; lo que tenemos que comprender, muchachos, es que las cosas no son

lo que aparentan…

 

ESTUDIANTE # 2:

La mayoría de la gente vive de las apariencias

 

FELIPE:

Es que ser “uno mismo” demanda mucha valentía

 

ESTUDIANTE # 3:

Cuando en mi casa todavía me dicen que hay que estudiar para “ser alguien”…

(Mira alrededor. Sabe que sus compañeros le van a hacer una broma. Mira al ESTUDIANTE #1, pero este solo  lo mira, levanta los ojos y no le dice nada)

O sea que soy “nadie”

(Le sostienen la mirada al ESTUDIANTE # 1)

 

ESTUDIANTE # 1:

Profe, yo no le dije nada; más bien estaba recordando la frase del prólogo

de Demián.

 

FELIPE:

Ahhhhh, gran libro.¿y que dice Hesse?

 

ESTUDANTE #1:

Dice que la vida de todo hombre es un camino hacia si mismo.

O sea, que eso de ser nadie o alguien está por verse…

 

FELIPE:

Si; estudiar para ser alguien, je, je…pero yo conozco gente que estudió

y sigue siendo nadie. Estudiar para ser alguien, eso se estudia en la

universidad de la vida, y hay que ir todos los días, a todas la horas…

¡Cuanto dejamos de ser para pretender ser alguien! Les voy a contar una

historia que escribió mi padre; se llamaba Augusto, y sabía mucho de

ser alguien, y ser nadie. Bueno: Resulta que un hombre y una mujer se

conocen, se casan, hacen una familia; pero, sus nombres eran algo

particulares, y eso les trajo una serie de de problemas.

 

(Se ilumina el lado izquierdo. Es el comedor familiar. En él, el resto de actores se dispone a  interpretar el cuento de Felipe en mímica libre, asumiendo los distintos personajes del relato. “Nada” es Connie y “Nadie” Eduardo)

 

Ella, desde muy chica hacia natación, y cuando la gente

le preguntaba a la mamá como hacía para mantener tan linda a su nena,

la mamá decía “nada”, algo que a la gente la ponía a pensar “¿No hace nada y está tan linda?, que señora más mentirosa”.

La gente, resentida, terminó por llamar a la chica “Nada”, lo que ella asumió con

total naturalidad y hasta con simpatía. Nada se cruzó un día con un hombre

al que, coincidentemente, sus padres había puesto también un nombre

algo fuera de lo común. Apostando que el hijo que esperaban sería mujer, se

enamoraron del nombre Nadia. Nombre que, por otra parte había pertenecido

a la familia desde épocas inmemoriales. Cuando Nadia nació, para asombro

de todos, resultó ser un varoncito. Esto causó una honda repercusión en sus

padres, que luego de discutirlo un rato, y; no se sabe bien si por el recuerdo del

nombre Nadia, o por que como había nacido varón, no fue del todo aceptado;

se decidió llamarlo Nadie. Entonces, Nada y Nadie se conocieron, y se enamo-

raron al instante. Fue un amor de antología. Apasionado y bello, pero como

verán, también contradictorio, no para ellos, que se amaban con pureza,

sino  para los otros, que no podían amarse así y seguro los envidiaban,

resultándoles insoportables; viendo su amor como una amenaza para todos,

quizás porque les hacia evidente su propia infelicidad.

Nada era de Nadie. Nadie era de Nada. Nada y Nadie vivían felices en

su mundo. Nada interrumpía el sueño de Nadie para regalarle un delicioso de-

sayuno. Nadie se levantaba feliz, porque era lunes. Nada podía hacer que su

sonrisa fuera como un sol; un sol en el que Nadie se fijaba llenándose el corazón

de amor. Nadie trabajaba en lo que le gustaba, y regresaba a casa con Nada.

Así eran las cosas. Nada había estudiado en la universidad, pero ahora prefería

los trabajos domésticos, en los que Nadie le ayudaba; sobre todo ahora que ella

estaba esperando un bebé de Nadie. Nunca nació. A Nadie le gustó el nombre que

que Nada decía que era hermoso. Nunca creció, y Nada y Nadie lo vieron dar

sus primeros pasos. Pasó algún tiempo, y cuando Nada lo había previsto, Nunca

oyó decir a Nadie: “¿Te gustaría tener un hermanito?”. Nunca sonrió, y a los nueve

meses, su hermano Jamás nació. Nadie, Nada, Nunca y Jamás fueron felices. Pero

cada vez más veían como alrededor de su felicidad, la gente no lo era. Había algo

que impedía que el resto de la gente disfrutara de la vida como lo hacían ellos. La

gente protestó porque Nadie era feliz con su familia y Nada permitía que lo fuera.

Nadie se quedó mirando a Nada, estaba pensativa. Nunca jugaba en el jardín donde

Jamás lo hacía. Luego, Nada lo resolvió y Nadie estuvo de acuerdo. La decisió estaba tomada: Nunca, Jamás, Nada y Nadie cambiarían para siempre.

Después que el transporte que trajo los espejos antónimos se marchó, Nadie abrazo

a su Nada; y luego de un significativo suspiro dado por Nada, desempacaron los

cuatro espejos. No eran espejos comunes; estaban fabricados con cristales mágicos

Nadie sabía de donde venían: eran producidos por los Maestro Antónimos. Nadie

ubicó los espejos delante de cada integrante de su familia y por fin fueron mirando

sus imágenes, que poco a poco se iban transformando. Nada vio Todo y quedó ano-

nadada. Nadie se entretuvo asombrado mirando a Alguien; y Nunca y Jamás se vie-

ron Eternamente y Siempre. Ahora Todo era de Alguien y Alguien de Todo.

Todo y Alguien vivieron felices en su mundo…o por lo menos eso parecía…Todo interrumpía el sueño de Alguien para regalarle un desayuno. Alguien se levantaba feliz porque era lunes. Todo podía hacer que su sonrisa fuera como un sol, un sol en el que Alguien se fijaba, llenándose el corazón de amor. Alguien trabajaba en lo que le gustaba y regresaba a casa con Todo. Así eran las cosas, y la gente que vivía alrededor de ellos los empezó a aceptar. Aunque ya Nada, ni Nadie, Nunca y Jamás, volvieron a ser los mismos...

 

(Apagón del lado derecho. Salen todos del lado izquierdo. Solo quedan Connie y Eduardo. Comienzan a poner la mesa para la cena mientras hablan.

Connie le sirve a su esposo una ensalada. Se sientan)

 

EDUARDO:

…Lo que pasa es que tu papá estaba medio loco…

 

CONNIE:

eso es lo que todos decían; pero mamá decía otra cosa…

 

EDUARDO:

¿Qué decía?, ¿Que era un genio o algo así?

 

CONNIE:

No…

(Deja de comer y mira a Eduardo)

Ella decía que papá era de esas personas que no aceptaban la realidad como

era; que él se sentía…como incómodo en el mundo…

 

EDUARDO:

¿Y de qué le servía pensar así? Digo yo…; todos pensamos que nos gustaría

vivir en un mundo mejor; pero ese delirio de juventud pasa…y la realidad

nos pone los pies en la tierra y se hace lo que se tiene que hacer…

 

CONNIE:

¿Qué es…?

(Burlona)

¿Dinero?

 

EDUARDO:

Si, entre otras cosas…

 

CONNIE:

¿Pero vos no hiciste mucho de eso, no?

 

EDUARDO:

(Conteniéndose)

No hizo falta,… yo soy feliz así…

 

CONNIE:

¿Así cómo Eduardo?, ¿Así quiere decir sin preguntarte por qué y para qué

son las cosas?

 

EDUARDO:

(Se sirve vino)

Claro que me pregunto… ¿Qué te crees, que soy un tarado?...

 

CONNIE:

(Está por hablar pero se contiene)

 

EDUARDO:

…Lo que pasa es que si vivís preguntándote por todo, te volvés loco.

No se puede estar pensando en todo a todo momento…

 

CONNIE:

Yo no digo eso…aunque es cierto; a veces hay que tratar de sentir, en vez de

pensar tanto…

 

EDUARDO:

No lo decís pero lo dijiste…¿Y qué, qué es eso de sentir, ahora resulta que yo

tampoco siento?

 

CONNIE:

(Ofuscada)

Vos no entendés

 

EDUARDO:

(Con desánimo)

Volvés a rebajarme…

 

CONNIE:

No, vos te rebajas; porque no te da la gana entender…

 

EDUARDO:

O ceder…

 

CONNIE:

Ahora estamos hablando claro…

 

EDUARDO:

No, ahora lo que está claro es que estamos discutiendo…y sinceramente

no se bien por qué

 

CONNIE:

Porque si no, no estaríamos casados…

 

EDUARDO:

Si…ya lo se…”sine qua non”…a ver, pongámonos de novios un momento

y retomemos el hilo, que la conversación había empezado bien…¿Podemos?

 

CONNIE:

Estábamos hablando de mi papá…no se como terminamos hablando de vos…

 

EDUARDO:

Y,…dicen que uno se casa con alguien que se parece a sus papás, ¿no?

 

CONNIE:

(Se le queda mirando con picardía, lo “evalúa” y habla)

...Y si…mi viejo era guapo.

 

EDUARDO:

(Acepta el halago, se “ablanda”. Se acerca a ella y le da un beso en la frente)

Está bien, pero fijate como sos…primero me bajas y después me levantás

la autoestima…

 

CONNIE:

No, es la verdad…yo no quería casarme con alguien que un día se fuera

como hizo papá…

 

EDUARDO:

Yo no me voy a ir Connie, no soy Augusto…no me interesa la India,

el Africa, Bélgica, ni las revoluciones, ni las injusticias; me interesás vos,

Andrea, Juan…mi familia…nada y nadie más.

 

CONNIE:

(Abre los ojos asombrada, gira la cabeza a la platea, mira;

luego vuelve a mirar a Eduardo con gesto normal)

Si…ya lo se…

(Apagón sobre esta escena. Se ilumina lado derecho del escenario. Ahí está el abuelo sentado de espaldas a la platea. La ventana está más lejos y ya no se ve decorada de flores)

 

ABUELO:

Claro que me quiero ir…tal vez  formar una familia es una excusa para

no aceptar la cobardía de no atreverme a vivir lo que sueño…

(Se levanta y comienza a caminar hacia la ventana. Apagón. Luz sobre la parte izquierda del escenario. Connie se ha quedado dormida sobre la mesa del comedor. De pronto se despierta y habla. Está un poco confundida)

 

CONNIE:

¿Y ahora qué?... ¿Quien me toca ser?...(piensa)… Ah, la mamá, ¿La real o

la falsa? Con un hijo que no es mi hijo y que tampoco es mi hijo, otra vez…...

¿La que vino corriendo al teatro porque se quedó dormida o la que se

quedó dormida, esa que se caso con un tipo que al cabo de los años

fue desconociendo cada vez más?...y el a mi, claro…o a ella…(mira al

público) Que vergüenza decir esto…no saber quien soy delante de

tanta gente…no saber quien soy porque quizás fui lo que mi esposo quiso

y me olvidé de mi; o porque en esa magia perversa de ser lo que uno no es,

me fui desconociendo en el otro; como un espejo por el que uno se va, como

un espejo sin retorno…(mira hacia su izquierda)

…¿Y papá?, ¿Dónde está tu ventana, viejo querido?, ¿Por qué no me llevaste

con vos cuando todavía no sabía que quería ser infeliz? (vuelve a mirar

al público)…Disculpen, pero yo no puedo seguir aquí arriba (Solloza se cubre

la cara. Baja del escenario y se retira de la sala teatral corriendo.)

 

(Apagón. Luz del lado derecho. El abuelo aparece junto a la ventana que ahora tiene flores. El habla mientras coloca más flores sobre el marco)

 

ABUELO:

Connie…Connie…Connie…Nadie puede caminar por el otro, bebé, nadie;

ni siquiera la actriz que te interpreta. Las fauces de la realidad dejan de

masticar los pensamientos solo cuando todo duerme…

(Apagón. Luz en la izquierda del escenario. Está Connie durmiendo sobre la mesa del comedor. Se despierta. Llama a Eduardo)

 

CONNIE:

Eduardo…

 

EDUARDO:

(Responde desde otra habitación de la casa) ¿Siiii…?

 

CONNIE:

Eduardo, tuve un sueño rarísimo…

 

EDUARDO:

Ahora que sirva la cena me lo contás…

 

(Telón. Fin de la Escena I, Acto II)

 

 

 

 

ACTO 2

 

Escena 2:

 

(Aula universitaria del Tío Felipe. Tres alumnos sentados de espaldas al público

escuchan la clase del profesor Felipe, que con un turbante hindú en su cabeza,

explica algo. En la pizarra está dibujada una ventana de flores, sobre el escritorio hay un florero con tres flores.)

 

FELIPE:

…Entonces la pregunta es: ¿Qué entendemos por poesía?, ¿Es un bello

marco para una foto que se entristece cada vez más, como lo es la realidad

del mundo actual; o es una ventana, una ventana que adquiere las

dimensiones de una puerta, para traspasar hacia otra realidad; quizás

esta misma realidad pero ahora percibida con una profundidad que la mente

no alcanza siquiera a sospechar…o a soportar…?

 

ESTUDIANTE # 1:

¿Cómo el sueño, profesor…?

 

FELIPE:

Más que el sueño…

 

ESTUDIANTE # 2:

¿Qué quiere decir? Un sueño es un sueño… ¿Cómo algo como el sueño puede

ser más…crecer, de alguna manera?

 

FELIPE:

No, no en ese sentido…Estás usando la mente, el ego; esos nos limita…

“más que un sueño” es más de lo que la mente racional concibe como un sueño..

es decir, ya no lo podemos pensar; “más que un sueño” es la imaginación en

puntas de pie, y desde ahí, el salto hacia lo que no se puede pensar…

 

ESTUDIANTE # 3:

¿Pero se siente?, digo, alguna presencia tiene que experimentarse en

ese… “estado”,  ¿O qué es?

 

FELIPE:

Una cosa es independiente de que la pensemos o no…es lo que es…

(Toma una flor del florero)

”Una flor, es una flor, es una flor..”

 

(Apagón. Luz del lado derecho. El abuelo, solo, se sonríe y habla.)

 

ABUELO:

Si Felipe; pero vos no sos quien sos; sos un personaje, y hasta que no llegues

a ser quien sos en realidad, no vas a poder explicarle a tus alumnos lo que

querés enseñarles…Un personaje es un personaje, es un personaje…no, no

es nadie; pero un actor sí; un actor es un actor, es un actor,…

(Apagón. Vuelve la luz sobre el aula universitaria. Felipe está dormido sobre el escritorio. Le rodean sus alumnos)

 

ESTUDIANTE # 1:

(A sus compañeros)

…Es un actor, es un actor…seguro que nos está tomando el pelo.

(Ahora se dirige a Felipe)

Profesor Zimblix; ¿Le pasa algo?

 

FELIPE:

(Se despierta sorprendido y le sonríe a los muchachos)

¡Uy!, me quedé dormido…es que anoche estuve estudiando

el libreto hasta tarde…¿Esta es la escena de la explicación de la poesía?

 

ESTUDIANTE # 2:

No se si es la escena, yo la llamaría “clase”, pero el tema que teníamos

para hoy si era sobre la poesía, profe…

 

FELIPE:

(Mira al público con asombro y confusión)

¿Y esa gente?...¿No estamos en ensayo?...no entiendo nada

( Se levanta y sale).

 

ESTUDIANTE # 1:

Que tipo raro…

 

ESTUDIANTE # 2:

(Alegre)

¡Hey! Se fue, o sea que no tenemos clase!!!

 

ESTUDIANTE #1:

(Todavía en lo suyo)

Siempre que hablamos de poesía pasa algo parecido…

 

ESTUDIANTE # 3:

(Recogiendo sus libros)

Bueno…¿Nos vamos?

 

ESTUDIANTE # 1:

¿Y si vuelve?

 

ESTUDIANTE #2:

Si vuelve está cuerdo, fue un lapsus; y si se queda “pegado”, lo vamos

a tener que ir a visitar al neuropsiquiátrico.

 

ESTUDIANTE #3:

(Preocupado)

Pobre viejo…

 

ESTUDIANTE #1:

¿Qué estaba diciendo?

 

ESTUDIANTE # 2:

No se…algo de que estaba en una escena…después dijo

(Imitándolo)

“¿Y esa gente?...y no se qué de un ensayo…yo creo que el viejo alucina cosas…

(Los tres estudiantes miran a la platea y quedan callados; pareciera que se ponen en contacto con el público…después se miran entre si y vuelve a mirar a la platea)

 

ESTUDIANTE # 1:

(Dirigiéndose al público)

Querido público, tengo el agrado de presentarles al trío Los Poetas…

“Los Poetas Improvisados”…

 

ESTUDIANTE # 3:

No, no, mejor: Los Poetas, que en honor al profe nos convertimos en Profetas,

“Los Profetas Improvisados”…¡Un fuerte aplauso!

 

ESTUDIANTE # 2:

(Exagerando su declamación)

Oh, gente invisible que me miráis detrás de esa incólume pared, ¿Quién

sois? Allí, estáticos y sentados, mirándonos, esperando que digamos

algo inteligente, o estúpido, o triste, o insólito…

 

ESTUDIANTE # 3:

Oh; si nuestro amado y desquiciado maestro os vio, ¿A fe nuestra que

debemos creer?, ¿O acaso necesitamos la comprobación de que existís

aun sin veros?

 

ESTUDIANTE # 1:

(Interrumpe dirigiéndose al # 3)

…Y sin peros…

 

ESTUDIANTE # 3:

(Le contesta )

Esa fe no me gusta…el profe le diría fe-natismo…

(Vuelve a mirar al público)

La fé de la que hablo es otra..porque ¿qué es la fé sino creer que el mar

existe, pero porque se ha visto un arroyuelo?...pero, yo no ví ni siquiera

una mísera gota de lluvia resbalando por la pared desde del techo centenario

de nuestra decrépita institución educativa.

 

ESTUDIANTE # 1:

Creer o no creer…ese es el problema (Mira al #3) yo solo veo piel,

carne , huesos...todo bastante feo por cierto, pero no veo “alma”…¿Qué es

el alma sino lo que yo creo que no veo pero aun así tengo. (Mira al

público) Vosotros…seres a quienes un viejo profesor intuye, daos

por satisfechos de existir en la imaginación…bien sea en la de Dios ó en la

de un loco…quizás no haya tanta diferencia para vosotros que como

nosotros, sois y no sois…como en un sueño…

(Se quedan inmóviles. Ponen cara de sorpresa. Señalan al público, van a hablar acercándose a la platea. Apagón).

 

 

(Final de la 2da.Escena del 2do Acto.)

 

 

 

 

ACTO 2

 

Escena 3:

 

(Abrimos con luz sobre el lado derecho del escenario. Sentados en el comedor de la casa. Connie, Juan y Felipe. Están “fuera de sus personajes” es decir, ahora son los actores; distendidos y estudiando cada uno sus partes del libreto; lo hacen en silencio. Juan deja el escrito y se levanta.)

 

JUAN:

¿Alguien quiere café?

 

(Connie y Felipe levantan sus manos sin perder la concentración. Juan sale)

 

CONNIE:

(Va a llamar a Felipe por otro nombre: José)

 

José; ¿Qué vas a hacer en el verano?

 

FELIPE: (José)

Vamos a ir con Laura y los chicos al mar…¿Y vos?

 

CONNIE: (Estela)

Yo también me voy a dar una vueltita por la playa; pero sabés…quiero

tiempo para escribir.

 

FELIPE: (José)

¿Para escribir  qué?

 

CONNIE: (Estela)

No se…mis pensamientos, por ejemplo

 

FELIPE (José):

Hay un personaje de esta obra que te criticaría eso.

 

CONNIE: (Estela)

¿Lo de pensar o lo de escribir?

 

FELIPE (José):

(Ojea el libreto, luego lee)

El Abuelo no quiere que pensemos; el cree que pensar y ser

son cosas diferentes. ¿Raro no?...Digo, es un poco…raro,

como que quiere que nos convirtamos en “cosas”; ¿si no pensamos

que carajo somos?…

 

CONNIE : (Estela)

No se; este trabajo me despertó algo…es como si quisiera explorar dentro

mío… Ahora, por ejemplo,

(Mira al público)

…este juego de realidades que le ponemos a la gente… no se,

(Se levanta, camina hacia la platea y habla en dirección al público)

¿Qué estará pasando por la cabeza de cada uno de ustedes?...

¿Acaso la  poesía no es algo así?

 

FELIPE: (José)

Estela…

(Estela se voltea hacia José y lo mira)

…tenemos que seguir…

(Gesticula con las manos para decirle “seguir actuando”)

 

 

CONNIE: (Estela)

Si, pero dejame terminar la idea: precisamente, actuamos ¿Verdad?

Pero lo que actuamos, actúa a su vez en nosotros; digo, aca está

sucediendo algo, fuera de nosotros, dentro de nosotros…

 

FELIPE: (José)

Estelita…que el papel no te coma…

(Cambia a irónico y risueño)

¡Mejor comete el papel que sos una gran actriz!

 

CONNIE: (Estela)

Si, si,…me siento y seguimos siendo tres personas…o seis….

(Entra Juan alegremente; lleva una bandeja con tres tazas de café)

 

JUAN:

¡Cafecito para tres!... ¿O tenemos invitados?

 

FELIPE: (José)

¿Por qué?

 

JUAN:

No sé; creí escuchar que había seis…

(Mira al público con gesto gracioso, les guiña un ojo)

…¿O más?

 

(Apagón. Luz sobre el lado izquierdo. El Abuelo está sentado de espaldas a la platea. La ventana de flores está colocada casi de perfil, limitando con la parte del escenario que se acaba de apagar. Acompañan al Abuelo:

Andrea, Eduardo y los tres estudiantes. Ellos parecen haber estado observando, a través de la ventana, lo que sucedía en la escena de la derecha

 

EDUARDO:

(Dirigiéndose al Abuelo)

Don Augusto… ¿Eso…era real?

 

ABUELO:

¿Vos sos real?

 

EDUARDO

Si…yo creo que sí…

 

ABUELO:

¿Qué ó quien “cree” en vos que vos sos real?

 

 

EDUARDO:

¿Mi mente?

 

ABUELO:

No me respondas con una pregunta…jugátela un poco ¿Si?

 

EDUARDO:

Mi mente, entonces…

 

ABUELO:

¿Tu mente es real?

 

ESTUDIANTE # 2:

(Interviniendo y contestando por Eduardo)

Eh…pero si nada ó nadie es real…¿Qué hacemos aca?...¿Para qué todo?..

 

ABUELO:

Quizás sí haya un público observándonos…eso le daría sentido a lo

que hacemos aca.

(Mira hacia arriba)

Quizás un público arriba. Un público que nos mira con cierta piedad al

vernos  tan ingenuos, tan limitados por las

estrecheces de nuestro estrecho entendimiento…

(Mira hacia abajo).

O un público que está abajo, muy pequeño, tan pequeño que nos aprecia como

si cada uno de nosotros fuera todo el universo sobre ellos, toda la realidad..

 

ANDREA:

Pero…¿Y ellos?

(Mira al público)

¿Ellos para quien actúan?

 

ABUELO:

Eso es lo que cada uno tenemos que descubrir: para quien actuamos;

y cuando lo descubramos, decidir si lo queremos seguir haciendo.

Porque tal vez no haga falta actuar para nadie; tal vez la vida no sea

actuar…aunque actuar para el artista apasionado, sea realmente vivir.

 

EDUARDO:

¿Eso es la ventana? ¿Es la ventana la que nos permite darnos cuenta de eso

o es la ventana lo que nos permite escapar de esa ilusión?

 

ABUELO:

La ventana no puede resistir tu pregunta; porque tu interrogante sale

de tu mente…

 

ESTUDIANTE # 1:

Disculpe señor, pero ¿y de donde debiera salir?

 

ABUELO:

(Mirando a Eduardo y al Estudiante # 1)

¿De que esta hecha la ventana?

 

EDUARDO:

¿De flores?

 

ABUELO:

Por más que las pienses y las interrogues las flores no van a dejar de

ser quienes son; lo que hagas, para quien lo hagas, como lo hagas,

deberían ser actos de libertad…expresiones de tu ser…

 

ANDREA:

(Recordando)

Ser lo que se es…”Una flor es una flor, es una flor…”

 

ABUELO:

(Sonriéndole a Andrea)

Una Andrea es una Andrea, es una Andrea…todo lo que vos crees de vos no

te deja ser quien sos…la flores no tienen ese problema…

(Mira a Eduardo)

¿Me expliqué Eduardo?

(Eduardo mira al Abuelo y asiente con la cabeza)

…ah; y,… Eduardo…, la ventana no está hecha en realidad de flores…

una ventana está hecha fundamentalmente de lo que ves a través de ella…

igual que la mente…

 

EDUARDO:

Eso es muy…¿Zen?

 

ABUELO:

Es muy lo que es,…si no, una ventana también sería un dibujo en la pared.

¿No te parece?

 

EDUARDO:

SI…también las flores pueden significar ¿virtudes?

 

ABUELO:

La guerra florida de los Mayas, la lucha contra los defectos, la conquista

de armonía, de las flores de la armonía…que sabios ¿no?

 

EDUARDO:

(Pensativo)

Con esto que decís recordé algo… De chiquito, cuando mi mamá me

pedía hacer algo, decía: “Dale Eduardito, hacele una flor a la Virgen”.

Claro, yo le hacía el favor, pero nunca entendí hasta el día de hoy, que

lo que me estaba enseñando era que esa flor a la Virgen, era una virtud,

porque era un buen hijo al hacer lo que ella me pedía.

 

ABUELO:

Aun en las formas más sencillas y cotidianas se esconde la sabiduría.

Pero sabés que lo nos hace mejores seres humanos es poderlo descubrir,

ojala todos los días, ojalá en todas las cosas y personas; todo y todos tienen

algo para enseñar… aunque no lo sepan.

(Mira hacia la platea)

Aun el silencio es un extraordinario maestro…aun la oscuridad, la oscuridad

que a todos hace uno. Esa no diferenciación que nos hace sentir

inmensos,  como si unas venas que nos son propiamente venas, nos llenaran

el alma con la misteriosa corriente de un rio ancestral y gigantesco, un rio por

el que caen las estrellas con los ojos cerrados, desbordando su luz

transparente, despeñándose hacia el corazón de la tierra; en cuyas

cavernas azules vive un animal amoroso que despliega sus alas y nos cubre

con la frescura de su vuelo, llamando con su canto a las dormidas huestes de

un imperio que regresa destruyendo sus murallas de hielo, de miedo, de olvido…

 

 

 

(Apagón. Fin del 2do. Acto)

 

 

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ACTO 3

 

Escena 1:

 

(Luz sobre la derecha. Comedor de la casa familiar. Sentados: Connie, Eduardo, Andrea y Juan. Felipe de pie. Permanecen inmóviles. Connie, Eduardo y Juan miran atentos a Felipe que tiene gesto de dirigirles la palabra. Seguidamente se ilumina también el sector izquierdo de la escena. Allí aparece el Abuelo sentado. Se incorpora lentamente de su silla. Lo vemos por primera vez de perfil. Mira la escena familiar y hace un gesto repentino con su mano derecha. Simultáneamente se apaga la luz sobre su estancia, simultáneamente la escena de la derecha cobra vida.)

 

FELIPE:

Quería reunirlos hoy con el propósito de aclarar ciertos…acontecimientos

que han estado sucediendo

(Todos se miran entre si)

…desde que nuestro querido Juan descubrió el diario del abuelo Augusto...

 

JUAN:

Tío… ¿Usted está seguro de lo que está diciendo?

 

ANDREA:

(Peleona, a Juan)

Juan; si hiciste algo mal… y fue inconciente…todos lo entendemos

     (Mira a los otros)

¿Verdad?

(Juan la mira “mal”, va a reaccionar)

 

CONNIE:

(Cortando el “eterno” juego de los hermanitos)

Alto ahí…¿O sea que lo que me pasó a mi, digo…eso de los sueños,..

también le pasó a los demás?

 

FELIPE:

Según lo que he hablado con la mayoría de ustedes, efectivamente Connie…

 

EDUARDO:

Esto me parece una locura…

(Se levanta)

…y yo tengo cosas que hacer…

 

FELIPE:

¿Qué?, ¿Vas a dejar el escenario, salir del teatro, irte a tu casa y hacer como

que todo esto nunca existió?

 

EDUARDO:

¿De que diablos hablas Felipe?...

(Se enoja)

…Esto es insoportable

(Va saliendo de escena)

Cuando vuelva la cordura me avisan…

 

ANDREA:

¿Qué “bicho le pico” a papá?

 

JUAN:

Que “bicho nos pico” a todos…¿O no entendiste lo que explicó el Tío?

 

ANDREA:

Sí,…no…si entendí lo que dijo pero no entendí lo que quiso decir…

 

FELIPE:

Querida; acabás de definir el meollo, el centro de todo esto que nos

está pasando…

 

CONNIE:

¿Eh?...¿A vos también te pasa eso Felipe?

 

FELIPE:

Sí…y desde antes que a ustedes..

 

JUAN:

Dejame adivinar…: ¡Desde que viste la película del Abuelo…!

(Felipe asiente con la cabeza)

 

ANDREA:

Eh… Tío por favor, seguinos aclarando el panorama ¿Sí?...

(Entra en escena Eduardo. Está cambiado de ropa y lleva un bolso deportivo colgado del hombro. Saluda con la mano, baja de escenario y se va caminando por la platea)

 

EDUARDO:

Hasta mañana gente…

 

CONNIE, JUAN, FELIPE, ANDREA:

Chau…nos vemos…hasta luego…

(Ellos continúan como si nada hubiera sucedido, menos Connie que se queda mirando

absorta, la partida de Eduardo)

 

FELIPE:

(A Andrea)

Eso que dijiste; lo que se dice y lo que se quiere decir; lo que parece

y lo que es…

 

JUAN:

..percepción ó realidad…

(Felipe lo mira y asiente)

 

FELIPE:

Eso; pero ahora el tema es que aun sabiendo que las cosas no son exactamente lo

que percibimos o pensamos de ellas, ¿A que cosas o hechos se ajusta nuestro

diario vivir, todo lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos?...¿A lo

que percibimos aun sabiendo que solo es algo que crean nuestros sentidos y

elabora nuestra mente?, ¿O a “eso” que está detrás del velo de los conceptos, de

la educación, de los prejuicios….y de nuestra propia historia?

 

ANDREA:

Pero Tío, el precio de buscar “eso” que somos en realidad pero que no

conocemos, puede ser el aislarte, el quedarte solo, completamente solo, ¿entendés? ¿quién estaría dispuesto a pagar ese precio?. ¿Vale tanto lo que se consigue a cambio?...quedarse solo…

 

CONNIE:

…Como le pasó a tu Abuelo Augusto…

 

JUAN:

Pero el Abuelo encontró la forma; el encontró  ”la ventana”... ¿Verdad Tío?

El sabía todo esto; quizás al primero que le ocurrió todo esto raro que sentimos,

fue a él.

 

FELIPE:

Papá descubrió que por el solo hecho de ser un “ser humano”, uno no está

completo, realizado…no es como un perro, un árbol ó una flor, que desde que

nacen ya son lo que son, o por lo menos ya tienen el programa de lo que va a

ser en el futuro y lo único que tiene que hacer es mantener la vida, sobrevivir…

 

ANDREA:

¿Por qué me suena tanto eso?

 

CONNIE:

…Una flor, es una flor, es una flor…

(Mira a Felipe con nostalgia)

Quizá porque tu abuelo y tu tío le dedicaron noches enteras, y durante años, a Perls, Jung, Roger, May; después enlazaron la psicología con la mísitica y la filosofia; y empezaron con  Durckheim, Jurdieff,  Blavatsky,

Hellinger…que hermoso sería el mundo si pusieramos en práctica lo que digeron  esos genios…

 

ANDREA:

Bueno, pero vos también le diste duro y parejo al estudio ¿no?; cuatro años

en la universidad no es poca cosa…¿psicología verdad…?

 

CONNIE:

Claro, lo decís bien; yo estuve “estudiando”…en cambio ellos lo vivieron,

¿Comprendés la enorme diferencia?

 

JUAN:

Si…

(Pensativo, luego vuelve al diálogo)

…pero al Abuelo no le interesaba la psicología, el deliraba por la poesía…

por lo menos es lo que el transmite en su diario. Son páginas y páginas mirando

las cosas, las personas; no como cosas o personas, sino como si fueran

diferentes,  más radiantes, no sé, más llenas de color, de sensaciones; es como

si tuviera unos ojos distintos a  los nuestros y pudiera ver cosas que nosotros

no vemos

 

CONNIE:

(Recordando de manera inspirada)

“Un poema debiera ser como un canto, flotando libremente en un valle, igual

que un gong chino vibrando”…eso también lo escribió Perls…

 

FELIPE:

Sí…maravilloso. Confirma que también se puede llegar a la poesía a través de la

psicología…

(A Juan)

La ventana de tu Abuelo estaba hecha de un material que él fue descubriendo en

sus experimentos poéticos, como los llamaba, pero que tenían mucho

de psicológico también…

 

JUAN:

¿Y vos Tío, vos intentaste tener también una ventana o algo así…?

 

FELIPE:

(Cambia la actitud. Mira al cenit, sobre la platea, y camina

unos pasos hacia el proscenio)

¿Yo una ventana?...digamos que sí…era una ventana clara…o Clara era lo que yo había

proyectado, y sobre ella construí un mundo; un mundo que me alejaba

del mundo; un mundo que amanecía cada vez que Clara y yo nos encontrá-

bamos y nos perdíamos, el uno en el otro,

(Connie se acerca a Felipe y lo toma del brazo. Felipe la aparta con dulzura)

No, está bien Connie, creo que es tiempo de hablar un poco de cosas

demasiado tiempo calladas…

Todo fue bien…todo era luminoso…sorprendente…hasta que cada

cual empezó a filtrar su sombra en el otro, primero de manera sutil, después

con la carga pesada del disgusto y la incomodidad del adicto, para quien ya no

alcanza la dosis, y pide más, y más. Después el agotamiento nos arrojó al vacío,

como los restos infames de un naufragio, y terminamos estrellados en los

acantilados de nuestra propia inflexibilidad, de nuestro propio orgullo, de

nuestra propia ignorancia y desamor…Clara Leijbynd…

(Mira a Juan y a Andrea y les explica)

Clara era la dueña de la tienda en Amberes que enviaba cada tres meses

los cuadernos y los libros al Abuelo. Solo la conocíamos por carta, hasta que un

día decidió venir de vacaciones. Papá no dejó que se alojara

en un hotel teniendo lugar en la casa, hubiera sido una descortesía. Ubicamos a Clara en la habitación de la torre, donde estaba la biblioteca, que también

hacia las veces de estudio. Yo no hablaba francés y ella ni palabra de castellano.

Eso provocó que nos miráramos a los ojos más de lo normal, intentando comprendernos…es increíble si lo pensás… el no podernos comunicar

nos acercó más, mucho más de lo que imaginamos.

Cuando se fue, o desde que se fue, no me pude poner en contacto con nada ni nadie.

Estaba aislado. Confinado dentro de mí,

pero también separado irremediablemente del mundo. Fue ese tiempo en el que

devoré libro tras libro, no con la intención de saber más, sino para perderme o

para convertirme en nada. Fue el tiempo en que decidí encerrarme en la torre

y ya no salir…hasta que el fuego me obligó. La historia de cómo se produjo

el fuego es anecdótica, un cigarrillo supongo; lo realmente simbólico es que

en ese mismo día Clara casi muere asfixiada en Amberes, cuando coincidentemente

se declaró un incendio en su tienda. Los dos logramos salir con vida de las llamas. Desde

esa vez, supimos que lo nuestro era peligroso o por lo menos arriesgado. Desde

esa vez, yo entendí que el destino jugaba con unas cartas diferentes a las mías.

 

(Baja la cabeza apesadumbrado, conmovido, a punto de sollozar; se reprime por la presencia de Juan y Andrea, que lo miran en silencio, inmóviles. Connie camina hacia su lado y lo contiene abrazándolo por detrás.)

 

CONNIE:

Felipe…creo que es tiempo de construir otra ventana…¿No te parece?...

 

FELIPE:

Mi error fue creer que el amor era una ventana…pero el amor,

el verdadero amor es lo que está detrás de la ventana…la luz que nos invita a

traspasarla, a convertirla en puerta y en camino…

 

ANDREA:

(Emocionada y con ingenuidad)

¿Pero se siguieron amando?

(Todos miran a Andrea sorprendidos)

 

 

(Apagón. Fin de la 1era. Escena del 3er. Acto)

 

 

 

 

 

ACTO 3

 

Escena 2:

 

(Se ilumina el sector de la izquierda. Allí está el abuelo Augusto mirando hacia la derecha, con el mismo gesto con que quedó en su última aparición. Baja sus brazos, gira a su izquierda y  por allí ingresa Eduardo. El y el Abuelo se abrazan. El Abuelo se separa de él pero mantiene sus brazos sobre los hombros de Eduardo; lo mira de frente y le habla.)

 

ABUELO:

Irse siempre es una forma de morir…pero muchas veces es para nacer…

 

EDUARDO:

Tuve que morir,… sí, ya lo se Augusto…

 

ABUELO:

Renunciar cuando ya no hay otra posibilidad no es darse por vencido, esa era la

alternativa que no veías…renunciaste a tu familia, pero también renunciaste a

tu ficción en la obra…

 

EDUARDO:

Es raro…yo no sabía que la ventana que elegí suponía la muerte…

 

ABUELO:

(Baja los brazos de los hombros de Eduardo. Tomas distancia con un paso atrás y a la

izquierda, y lo vuelve a mirar de frente.)

La muerte no existe; la muerte es un nombre para designar una experiencia tan

normal como la vida; millones de veces se repite en todas partes desde que el

hombre apareció en este planeta. Y pensar que todavía sigue pareciéndonos

algo extraño, ¿O será que somos tan ignorantes o absurdos, o manipulados

cultural y religiosamente, que algo tan simple y común como pasar a

otro “estado”, se nos hace imposible, inexplicable…

 

EDUARDO:

¿Pero estoy muerto o estoy soñando?

 

ABUELO:

No hay mucha diferencia…” Tanatos”, la muerte, era el hermano de “Hipnos”, el sueño…

“El sueño, esa pequeña muerte”… Qué asombrosos los griegos ¿no?; que

asombrosos y que profundos, y que distintos a lo que somos ahora…

 

EDUARDO:

¿Entonces?

 

ABUELO:

Mostrame las palmas de las manos…a ver…

 

EDUARDO:

(Le muestra las palmas de sus manos)

 

 

¿Para qué?

 

ABUELO:

(Le toma las manos y se las mira)

En el dibujo de las líneas de la mano izquierda está el mapa de toda tu vida; en

el de la derecha el tramo que has recorrido…Cuando la muerte llega, no

importa la edad que tengas, las dos palmas son iguales. Decía mi madre que con

las alas de los ángeles es igual… “nacen”…decía la vieja, “con un pedacito

de  nube que se le engancha en un homóplato al caer a la tierra…después,

la nubecita se les va convirtiendo en plumitas suaves, muy suaves; y más

tarde, cuando ya son ángeles jóvenes, les sale un ala. Al tiempo, y poco a

poco, les va creciendo del otro lado”…

 

EDUARDO:

¿De que lado?

 

ABUELO:

Y depende…si es diestro el angelito, primero le crece a la derecha, y el ala

que les sale después es la izquierda, y así por el contrario…creo yo.

 

EDUARDO:

Ahhh, ¿Y entonces?

 

ABUELO:

Entonces, a medida que va creciendo el ángel le va creciendo el otra ala,

y al final, cuando se muere y se va al cielo, tiene las dos alas iguales…

 

EDUARDO:

¿Eso te contaba tu mamá? ¿qué los ángeles se morían, entonces?

Un poco cruel ese cuento para un chico ¿no?

 

ABUELO:

No, al revés; fijate que no me decía exactamente que se morían. Ella

me explicaba que era la única manera que tenía de volver al cielo, cuando

las dos alas eran iguales, así podían volar parejo; sino lo único que hacían era

dar vueltas en cículo como locos ¿comprendés?

 

EDUARDO:

Ya, claro, asi se ve mucho más tierno el asunto…

¿Y yo y mis manos?; ¿estoy muerto o en un sueño?

 

ABUELO:

Parece que estás en un sueño, porque es evidente que das vueltas y vueltas

…lo que no se, es si es en tu sueño ó en el mío…

 

(El abuelo le suelta las manos. Eduardo se las queda mirando con asombro, comparándolas)

 

ABUELO:

Lo que pocos saben es que las líneas que se entrecruzan y superponen forman

el viejo lenguaje de las runas…y ahí hay cosas que deberías preocuparte por

saber, más que de si estás de uno u otro lado de la vida…

 

EDUARDO:

(Mira al Abuelo con extrañeza)

¿Qué?, ¿qué cosa decís?

(Vuelve a mirarse las palmas de las manos)

 

ABUELO:

Es tiempo de que despiertes, de que te des cuenta…

confiá en el presente, en el ahora…

 

EDUARDO:

¿Cómo?

 

ABUELO:

Un viejo y sabio amigo me dijo una vez en California algo que te puede servir.

El decía:  “la experiencia como fenómeno aparece siempre en el ahora…

El me explicaba que la realidad no es más que la suma de todo “el darse-cuenta”

(Eduardo asiente, parece entender en profundidad lo que el Abuelo le acaba de decir.

El abuelo sigue hablándole)

Ya tenés que despertar, y llevale este mensaje a Felipe: decile que recuerde la

frase de Goethe, la que le dije cuando decidí que mi ventana

estaba preparada para…

(Se detiene)

…para hacer lo que tenía que hacer. ¡Ah!…y…Eduardo, te vas a confundir un

poco cuando despiertes, pero no importa; el mensaje de Goethe para tu tío es lo

fundamental…y quizás otro tanto para vos…andá.

 

(Lo conduce hasta la zona de penumbras. Eduardo se deja llevar como si estuviera sonámbulo. Apagón en el sector izquierdo. Luz sobre el derecho. Vemos la habitación de Juan. El está durmiendo en su cama. De pronto se despierta e incorpora como si emergiera de una pesadilla. Seguidamente se levanta y busca algo. Al fin lo encuentra; es el diario del Abuelo. Empieza a hojearlo)

 

JUAN:

Goethe…Goethe…Goethe…no está. ¿Quizás se quemó?

Sí, seguro que se quemó.

(Se entreabre la puerta de la habitación y se asoma Felipe)

 

FELIPE:

¿Estás despierto?

 

JUAN:

Yo si…¿y vos?

 

FELIPE:

¿Qué te dijo el Abuelo?

 

JUAN:

¿Cómo sabés que…?

 

FELIPE:

Yo se, yo se,… y eso que te baste. Contame ¿qué te dijo?

 

JUAN:

No tío, en serio ¿cómo sabés lo que soñé?

 

FELIPE:

Se con quien soñaste, no lo que soñaste; ojo, es diferente.

 

JUAN:

¡Que va a ser diferente, vos lees la mente!

 

FELIPE:

(Haciéndose el importante y burlándose de Juan)

Bueno…cuando trabajaba de mago, allá por los setenta…

(Cambia y se pone serio)

No mijo…Juan…es que antes entré, cuando estabas dormido,

y en sueños balbuceante algo de que estabas con el Abuelo,

más un par de gruñidos que no entendí. Después di media vuelta

y te dejé seguir durmiendo…je, parecías un angelito

 

JUAN:

Bah, me hubiera gustado más que tuvieras dotes parasicológicas.

 

FELIPE:

Bueno, uno nunca sabe, por ahí tal vez se me despiertan y la próxima vez

me meto adentro de tu sueño…

 

JUAN:

¿Qué?, ¿cómo hacía el Abuelo?

 

FELIPE:

No inventés cosas Juan…ahora contame que te dijo…

que soñaste que te dijo…

 

JUAN:

Me dijo que…

(Se detiene extrañado)

…pero no era yo… es decir…sí era pero en el cuerpo de mi papá.

 

FELIPE:

¿En el cuerpo de Eduardo?

 

JUAN:

Si, en el de mi papá ¿Si no en el de quién va a ser?

 

FELIPE:

No…si..claro…

(Se sonríe)

¡Ah! Don Augusto y su extraña pedagogía…carajo…

 

JUAN:

¿Cómo?... ¿Y eso?..¿Vos crees que el se comunicó de alguna manera

conmigo? y ¿por qué yo estaba en el cuerpo de mi papá?

 

FELIPE:

Mirá no lo se, pero decía Kant: somos siempre el mismo, pero no

somos siempre lo mismo…

(Juan se queda mirándolo y levanta los hombros sin decir nada. Felipe le sigue hablando)

…después te explico; ahora repetime lo que te dijo el Abuelo.

 

JUAN:

Me dijo que te acordaras de la frase de Goethe…

 

FELIPE:

(Con asombro. Luego ríe y mira alrededor)

 

Ja, Ja, Ja,…; claro; él está viéndonos, no se cómo pero lo hace; ja, ja, ja.

 

JUAN:

¿Y la frase Tío? Porque él también me dijo que podía servirme a mí…

o algo así, no me acuerdo…

 

FELIPE:

La frase de su ventana era algo que Goethe dijo muy bello y profundo; muy

para alguien que como tu abuelo se lanzaba a la aventura más importante

que puede pretender un ser humano.

(Gira ubicándose frente a la platea)

 

Goethe dijo: “Salta…

(Extiende los brazos hacia adelante y luego los abre)

y la red aparecerá”

(Sonrie y cierra los ojos en un gesto lleno de emoción. Juan lo mira como a un loco y también sonrie.)

 

(Apagón. Fin de la 2da. Escena del 3er.Acto)

 

 

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ACTO 3

 

Escena 3:

 

(Luz sobre la derecha. Es el comedor de la familia. Juan, sentado, lee una carta que tiene en sus manos. Connie, Eduardo y Andrea están de pie escuchando. Connie se sienta despacio)

 

JUAN:

(Leyendo la carta)

 

Querida familia”: Queda la vida en nada más que la vida. ¿Hacia donde huir?

Si pudiésemos contener esta sensación para utilizarla en el preciso momento

en que tememos perderlo todo, quizás nos reconfortaría comprobar que la

eternidad, es el ahora…Que terrible que detrás de una puerta haya otra puerta;

que hermoso que detrás de una puerta haya otra puerta. Que desgracia que nada

se acabe; que desgracia que todo se acabe. ¿Qué queremos en verdad?, ¿Morir

ó seguir?, ¿Dormir ó despertar?. Cuando despertamos solo queremos lanzarnos

sobre el día y bebernos su luz, su acontecer; sus idas y venidas. Pero nunca pen-

samos en la noche y el sueño como algo deseable, no, solo cabalgar otra distan-

cia más en la vida. Pero declina el día y la oscuridad nos va encerrando,

cobijándonos en su lenta canción, a la que se le van quitando las palabras y la

melodía, y no queremos ya pensar, solo huir de los espejos hacia una nada

homogénea, espesa; solo el abandono como recompensa y, quizás, la aventura

de un sueño, como revivir en otra vida…solo tenemos la vida y la muerte…¿La

conciencia?  Es un puente de luz, solo un puente, un puente, un puente…yo me

voy por él hacia algo; no se si es Clara ó como se llama. Augusto tuvo su

ventana, lo mío es un puente.

(Juan deja de leer y les habla)

El Tío Felipe dejó una nota aparte para mí…

 

ANDREA:

¿Nos las vas a leer…?

 

JUAN:

Si…dice: “Para Juan:…Tu abuelo no tenía solo una frase de Goethe con la que

se refería a su ventana; había otra, y creo que es la que te quería

dejar a vos en tu sueño…

 

EDUARDO:

¿De que habla?

 

JUAN:

(Sigue)

Seguramente Eduardo está diciendo “¿De qué habla?” vos después le contás…

(Eduardo mira atónito a Connie que le devuelve la misma mirada)

…soñarte como tu papá no es malo; quizás tu Abuelo adivinó que ya estás para

otras cosas, por eso te dejó la frase de Goethe. Bueno, con esto me despido;

un abrazo. Quizás cuando la función termine pueda llegar a saludar al público

con ustedes. Goethe dice: “Vivir sin un ideal es vivir a medias”  Felipe.

 

CONNIE:

(Resignada)

Se fue…Felipe se fue…hace rato que en su corazón quería irse, viajar,

salir…igual que papá…je, salir igual que el padre…

 

ANDREA:

(Coge la carta)

¿Y a donde se fue?

 

CONNIE:

Si siguió el camino del Abuelo, quizás no se fue muy lejos físicamente.

Don Augusto decía que toda verdadera ventana, ó cualquier ventana,

tenía que permitirte ver la inmensidad, y decía que eso también estaba dentro

de uno…

(Connie voltea a mirar a Juan y no puede evitar un amargo llanto.

Se cubre el rostro con las manos)

 

JUAN:

(Mira asombrado a Connie y le pregunta)

¿Funcionará igual para los puentes?..¿Que te pasa mamá?

 

EDUARDO:

(Reacciona preocupado. Contiene en un abrazo a Connie)

Es que tu mamá quería mucho a Tio Felipe…

 

CONNIE:

(Reaccionando, le contesta a Juan)

¿Los puentes?...No se..¿tal vez…no?

 

EDUARDO:

(Con algo de extrañeza)

¿Saben qué?, yo me siento distinto, pero bien…es como si toda esta

experiencia y aun la partida de Felipe, me hubiera aligerado el alma…

 

ANDREA:

(Se acerca a Eduardo y lo abraza)

A mi también me pasa eso papá…es como si sintiera todo “más”; como si

los sintiera a ustedes más cerca, como si me sintiera a mi misma más cerca.

Hay algo dentro mío que ya no está. Algo que se fue y en su lugar dejó

un espacio azul, como si fuera un valle donde puedo sembrar…¿Será eso

la esperanza?

 

JUAN:

(Juan se acerca a Andrea; la mira de frente, le toma las manos.

Ella corresponde al gesto.)

¿Cómo?, ¿nunca habías sentido esperanza? No entiendo. Como alguien

puede seguir adelante sin esperar nada…¿Cómo hacías para levantarte

cada mañana?, porque yo sin algo que me mueva a seguir, no funciono.

 

ANDREA:

No se Juan. Yo creo que tenía una creencia, una idea de la esperanza, pero

lo que ahora siento, o vivo, es la realidad y no un pensamiento sobre una

cosa, es la cosa en si, eso siento, y eso me hace de alguna manera... ¿feliz…?

 

CONNIE:

¿Cuanta oscuridad nos hará falta para encontrar la luz?, ¿Cuanta

desesperación  para descubrir la esperanza? A veces creo que la magia de

vivir o de darse cuenta de la vida, que no es lo mismo, debe ser poder sentir

la piel del mundo en la propia piel, y eso no esta exento de dolor, al contrario…

creo que del dolor sale luz…eso es lo que el Abuelo y Felipe finalmente

supieron y aprendieron.

(Connie se acerca a Andrea y la abraza, las dos se funden y sollozan. Juan las mira con asombro y seriedad. De pronto cambia la actitud, se muestra entusiasmado

y se dirige a los otrostratando de “romper el hielo”)

 

JUAN:

¿Qué les parece si salimos a comer algo? Porque, no se ustedes, pero lo

que yo sí siento ¡es hambre!

 

CONNIE:

Bueno…¿Pero vamos ahora ó cuando termine la función?

 

EDUARDO:

(Mira al público y luego a Connie)

Hey; la gente se puede molestar ¿No?

 

ANDREA:

Ellos también comen,…

 

EDUARDO:

Vámonos…no podemos seguir teniendo dos vidas.

(Juan, Connie y Andrea miran al público con cierta vergüenza)

 

CONNIE:

(Toma de las manos a Juan y Andrea)

Si, vámonos…ellos van a entender…

 

JUAN:

(Mientras sale, divertido)

Una pizza, es una  pizza, es una pizza…

 

ANDREA:

¡Qué rico!

 

JUAN:

¿Quién, yo?

 

ANDREA:

También…también…puede ser…

(Sale junto a Juan coqueteándole)

(Salen todos. Apagón del lado derecho. Se ilumina el lado izquierdo.

Allí vemos al Abuelo y al Tío Felipe sentados en sendas mecedoras. Están terminando de ver la proyección de una vieja película de super 8. El abuelo sonriente se levanta y se acerca al proscenio. Mira al público y habla)

 

ABUELO: